La restauración de la última gran fachada de la Catedral

La fachada de la Catedral más antigua y peor tratada, la que da hacia la calle Alemanes, recupera su configuración almohade  Retorna la estética original del ladrillo visto

La última gran obra de restauración exterior de la Catedral se ejecuta ya con éxito en la calle Alemanes con interesantes datos sobre la evolución arquitectónica y estética del primer monumento de la ciudad. La crisis económica hará que pasen bastantes años hasta que el Cabildo pueda afrontar de nuevo empresas de esta importancia. Por ahora basta con ir terminando la restauración del retablo mayor e ir cumpliendo con todas las fases del actual proyecto de restauración de la fachada norte, la más antigua (por almohade) y la más castigada por las reformas.

Las fachadas de Placentines y Alemanes fueron ya intervenidas  entre los años 1941 y 1972 por el arquitecto Félix Hernández Giménez. En esta intervención, por ejemplo, se colocaron escalones donde entonces había rampas, unos escalones ahora idóneos para el público de Semana Santa. Hernández dejó testigos de estas antiguas rampas en la fachada que da hacia Alemanes. Entre 1982 y 1992 la intervención en la fachada de Placentines corrió a cargo de los hermanos Sierra.

El equipo que dirige el arquitecto Alfonso Jiménez, maestro mayor de la Catedral, interviene ahora sobre la fachada de Alemanes. Se integran en este equipo, que es el mismo que restauró la fachada de la Avenida, Rosa Domínguez Caballero y Juan Luis Barón Cano, profesores del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Sevilla. El proyecto al completo está sufragado por el  Cabildo, sin ayuda de patrocinios privados. La obra ha sido inspeccionada hace dos semanas por la comisión provincial de patrimonio de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía.

El objetivo es sacar a flote todo el material original, lo auténtico que hay del estilo almohade y aquellos añadidos y reformas posteriores que suponen aportaciones interesantes al edificio, que son prácticamente todas. El equipo de conservadores está desechando todo aquello que es del siglo XX y todo lo que se considera “deplorable”, sobre todo el empleo de cemento y pintura plástica. No se sabe en muchos casos qué se va a hallar debajo de las capas de cemento. Las otras grandes fachadas de la Catedral son de piedra, lo que simplificaba mucho la tarea de restauración: sólo limpiar y reponer.

La fachada de Alemanes

 

es muy irregular porque presenta muchas reparaciones. El ladrillo es el material que empleaban los almohades en los estribos y posteriormente en cada reparación. Este muro original no tenía ventanas ni balcones, se hicieron cuando se construyó la sacristía de la Parroquia del Sagrario en abril de 1657. La gran ventaja a la hora de desechar los añadidos del siglo XX es que se cuenta con los criterios ya aplicados en la fachada de Placentines, una suerte de guía para los profesionales de la restauración de hoy.

Por el momento, uno de los grandes hallazgos ha sido la aparación de tres merlones originales de las antiguas almenas almohades (siglo XII) que se han protegido con una lámina plegada de aluminio.  Gracias a sus terminaciones originales de cal se confirma que la antigua mezquita era blanca, absolutamente blanca. Por estos hallazgos se puede concluir que esta restauración es una restauración arqueológica. Tal como recuerda Alfonso Jiménez,  Hernández Giménez ya dijo que la mezquita era “de color blanquecino o de un blanco ligeramente tomado”.

Esta fachada de Alemanes es la más antigua, la más humilde y también la más reparada. Se trata de una zona que estaba condenada a muerte, cuyo derribo estaba previsto en un proyecto de Hernán Ruiz de 1557. Por fortuna se salvó. Lo mejor de la fachada son las hojas originales de la Puerta del Perdón, del siglo XII. Esta puerta se mantiene en su altura original, lo que sirve para confirmar que esa cota original es la que se mantiene hoy. Las puertas son madera forradas con chapas de bronce. A la puerta le faltan muchos de los clavos o tachuelas que la adornan, sustraídos como recuerdos. La arquitectura de la Puerta del Perdón se encuentra en buen estado de conservación, principalmente porque desde hace una década se limpian y consolidan una vez al año las yeserías y las estatuas.

 

Fuente: Diario de Sevilla

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