JUEGO DE TRONOS: Qué tiene Sevilla de Dorne

El casting para ser un habitante de la fantasía de George R. R. Martin ya ha empezado. Averigua cómo se parecen la capital de Andalucía y el reino más caluroso de «Juego de Tronos».

Parque de María Luisa
Los espacios, que en principio formaban parte de los jardines privados del Palacio de San Telmo, fueron donados a Sevilla en 1893 por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa de Montpensier

Calor y fuentes. Agua y sol. Así es el reino de Dorne, uno de los escenarios de la saga de «Juego de Tronos» que tendrá su réplica en la realidad en las calles de Sevilla. Muchos son los sevillanos que quieren ser parte de este proyecto y convertirse en protagonistas de la historia de George R. R. Martin. Pero, ¿Se parece Sevilla a la fantasía que rueda la HBO en Andalucía?

[PUEDE CONTENER ALGUNOS SPOILERS]

Parque de María Luisa (Sevilla)
El Parque de María Luisa situado en Sevilla es el jardín público o parque más famoso de la ciudad y uno de sus pulmones verdes. Recientemente ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

«La fruta madura en los árboles y las naranjas caen, ya maduras, al suelo, donde impregna todo de olor». No es una descripción de los árboles del parque de María Luisa. Es como Martin narra que es Dorne. Y desde luego, parece que está hablando de cualquier rincón de Sevilla en ese momento, cercano al invierno en que las naranjas cuelgan ya maduras antes de que se empiecen a recoger.

Pero no es solo en los frutales en lo que hay similitudes con Dorne. Cuenta la saga de «Juego de Tronos» que el reino de Dorne es el lugar del calor, sí, pero también de las fuentes y el agua. «Bajo el ardiente sol de Dorne la riqueza se mide tanto en oro como en agua», explica en uno de los pasajes del libro Martin. Las fuentes, además de símbolo de riqueza y ornamento, es también eje del juego de los niños de Dorne. El agua es, pues, un elemento central de la vida de este reino que la HBO lleva a la televisión. «Los niños se tiran sobre el mármol [de las fuentes] a descansar». Cuántas veces no se ha visto a los niños jugar en las fuentes de Sevilla, cuando el calor más aprieta.

Los dornienses, irascibles

Si los sevillanos estarán a la altura de los habitantes de Dorne -o si los dornienses pueden compararse con los sevillanos- es algo que solo cuando la serie emita los capítulos rodados en Sevilla podrá decirse. Pero, a juzgar por lo que Martin cuenta en sus libros, sí que hay ciertas similitudes.

«Los dornienses somos un pueblo de sangre ardiente, nos enfurecemos deprisa y tardamos en perdonar».

¿Quién dijo carácter latino? Más bien es dorniense.

Isleta de los Pájaros
El parque se inauguró 18 de abril de 1914, coincidiendo con la fería de ese año.6 Para la Exposición Iberoamericana se realizaron en la Plaza de América el denominado Pabellón Mudéjar

Si bien muchos elementos de la narración pueden recordar a la capital andaluza, en otros muchos aspectos, la similitud baja unos cientos de kilómetros al sur. Dorne bien podría ser Sevilla, sí. Pero también podría estar al norte de Marruecos. En Poniente se dice que es la comida lo que hace a los dornienses tan irascibles: «Las guindillas y las especias les calientan la sangre», escribe George R. R. Martin. Quizás en la comida es donde más se vea la diferencia con respecto a Andalucía. Aceitunas, pan, queso y pasta de garbanzo es una comida propia de un rey, narra la historia. Pasta de garbanzos y especias más bien podría situar la historia en un país árabe.

Este idea de que la historia bien podría volar unos kilómetros al sur para rodarse viene reforzada cuando Martin describe cómo visten las mujeres de Dorne. Explica que se cubren con velos para protegerse del sol. Más cerca de Marrackech que de Sevilla, al menos en este punto. En todo caso, y hasta finales de octubre, cuando el equipo de HBO recoja los bártulos y se marche de la ciudad, de poco valdrán estas diferencias o similitudes. Para la televisión, Sevilla será Dorne. Y los sevillanos, sus habitantes.

Fuente: ABC de Sevilla.

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