Ataifor almohade de Castellón

El museo de Louvre exhibirá un 'ataifor' del Bellas Artes de Castellón

Exposición en el Louvre

  • La pieza, del siglo XI, surgió en las excavaciones de 2003 y 2004 en la ermita Sant Jaume.
  • ‘Podemos estar ante una representación del poder político’.
  • Sugiere las conexiones comerciales del asentamiento hispanomusulmán de Fadrell.

El próximo 17 de octubre se inaugura en el Museo del Louvre, en el Hall Napoleón la exposición Le Maroc médiéval (1053-1465). Un empire de l’Afrique à l’Espagne que estará abierta hasta el 19 de enero de 2015 y en dicha muestra se exhibe en lugar privilegiado una pieza de gran valor procedente del Museu de Belles Arts de Castellón, según han informado fuentes del museo en un comunicado.

En ella se pretende dar una aproximación a la sucesión de dinastías, (almorávide, almohade y meriní)  que unificaron un espacio político y de civilización en Marruecos, que se extendió a Andalucía, llevándoles sus conquistas al sur del desierto del Sahara (franja norte de Mauritania) en el norte de Argelia y Túnez “y acercarnos a la larga y rica historia de ese territorio, clave para entender el origen de Marruecos y su modernidad contemporánea”, aportan las mismas fuentes.

La exposición con cerca de 300 obras,- entre textiles, cerámica, marfil o caligrafía- anima a releer ese apogeo del occidente islámico, tanto histórica como artísticamente y entre las piezas que se exhiben, la de cerámica del Museo de Bellas Artes de Castellón “ocupa un lugar destacado, pues preside uno de los apartados”. Se trata de un ataifor procedente de las excavaciones realizadas entre 2003 y 2004 cerca de la ermita de Sant Jaume de Fadrell con motivo de las obras de la autovía al puerto de Castellón.

Un ataifor es un plato hondo representativo de la vajilla andalusí. Con diámetro de borde: 317 mm; diámetro de base: 117 mm; y altura: 95 mm, “presenta la superficie interna completamente vidriada mediante la técnica de la cuerda seca total y ornada con un caballo ataviado con arreos, silla, y un ave con las alas extendidas cabalgándolo sobre la silla”. “Los vacíos que quedan entre las figuras se rellenan por completo con motivos vegetales y allá donde estos no caben, se colocan algunos círculos”, aportan desde el museo castellonense.

“Se supone, desde un punto de vista simbólico, que el ave que cabalga el caballo, una especie de águila, representa al soberano sobre su cabalgadura, y en consecuencia, podemos estar ante una representación del poder político”,

añaden las mismas fuentes.

Por lo que respecta a la cronología de la pieza, -“que sabemos que tenía un alto valor para sus propietarios, pues una vez roto fue reparado con grapas”-, hay que otorgarle una datación del siglo XI, ya que reproduce un programa decorativo propio de época califal omeya, pero sin más precisiones, ignorando con propiedad su lugar de producción, indican responsables del Bellas Artes de Castellón.

Una pieza excepcional dentro del marco regional y que constituye un indicio sugerente de la riqueza y las conexiones comerciales del asentamiento hispanomusulmán de Fadrell. Y también un objeto con una dimensión propia como obra de arte, importante para comprender la evolución del arte islámico del Mediterráneo occidental, pues se trata de una de las más bellas piezas de cuerda seca total localizadas en al-Andalus.

 

Fuente: El Mundo