Atarazanas de Sevilla

Las Atarazanas de Sevilla "Fue un grandísimo error regalar a la Caixa"

Las Atarazanas de Sevilla y el nuevo proyecto

¿Cuál es su opinión sobre el nuevo proyecto de las Atarazanas de Sevilla?

Nadie puede discutir que su autor, Vázquez Consuegra, es un gran arquitecto. Sin embargo, su proyecto, por bueno que sea, es completamente inadecuado porque es un proyecto de transformación, no de conservación, que es el que debe aplicarse en las Atarazanas porque es el único que permite la Ley. No se pueden utilizar los métodos tan increíbles que propone ese proyecto contra -subrayo lo de contra- un monumento de esa talla.

Fernando Mendoza arquitecto Sevillano
El arquitecto Fernando Mendoza recibió el Premio Nacional de Restauración por su rehabilitación de la iglesia del Salvador y no sería de extrañar que volviera a recibirlo por la de San Luís, que terminó hace unos meses, aunque aún no se ha podido admirar porque hasta después del próximo verano, la Diputación, propietaria del templo, no tiene intención de abrirlo. Fernando Mendoza Castells (Valencia, 1947) es un sevillano que accidentalmente nació en otro lugar. Redactor de la delimitación del Conjunto Histórico de la ciudad, lleva más de cuarenta años defendiendo su patrimonio, los mismos años que ejerciendo la Arquitectura.

Vázquez Consuegra asegura que su proyecto es respetuoso y el único que garantiza la supervivencia de las Atarazanas.

No estoy de acuerdo. Un proyecto que llena todo el relleno del subsuelo con encepados de hormigón y pilotes o que atraviesa las pilastras mudéjares con barras pretensadas de acero no es un proyecto respetuoso con el edificio, ni muchísimo menos.

¿Lo considera entonces ilegal?

Yo creo que no es legal. Los monumentos nacionales no admiten proyectos de transformación, sólo de conservación. Y para conseguir la conservación de las Atarazanas de Sevilla hay que quitar el relleno que cubre sus naves.

Vázquez Consuegra sostiene que eso sería perjudicial para la estabilidad del edificio.

Eso tendría que demostrarlo. De todos modos, hay métodos para evitar que cuando se quite el relleno se pueda mover el edificio. En la iglesia de El Salvador lo quitamos y no fue perjudicial, todo lo contrario. Suprimimos humedades, quitamos un montón de esqueletos, saneamos el subsuelo, canalizamos el agua… yo creo que eso nunca es negativo. Lo que todo el mundo puede entender es que ese relleno no estaba previsto cuando se construyó el astillero. Nosotros calculamos que pesa unas cincuenta mil toneladas y los cimientos que las soportan no estaban previstos para eso.

El autor del proyecto presupuesta en cinco millones lo que costaría retirarlo. Le parece caro.

No existen informes técnicos ni científicos que avalen eso. También dice que sólo en arqueólogos hay que gastarse un millón de euros. ¿Cuántos arqueólogos se pueden contratar con ese dinero si además, como asegura, el subsuelo de las Atarazanas no tiene valor?

¿En su opinión lo tiene?

El relleno es importantísimo; un elemento patrimonial tan valioso como los otros que existen bajo el subsuelo de las Atarazanas: los restos de la muralla, la barbacana o la puerta almohade original que luego suplió el Postigo del Aceite. En ese relleno, hecho en el siglo XVI, está toda la historia de la relación de la ciudad con el río. Debemos explotarlo científica y culturalmente, porque puede dar hasta para un museo. No podemos atravesarlo con pilotes de hormigón.

¿Cómo es posible entonces que la Comisión de Patrimonio haya aprobado el proyecto?

Eso habría que preguntárselo a ella, que en teoría es la guardiana de la legalidad. Yo creo que si lo ha permitido es porque no lo ha visto. Si lo hubiera hecho, si alguien se hubiera leído las tres mil cuatrocientas páginas que tiene, a lo mejor hubiera cambiado de opinión. Sin embargo, el proyecto, que ha sido ocultado cuidadosamente, se aprobó a toda velocidad. Sospecho que por razones de tipo político.

También la Gerencia de Urbanismo le dio licencia de obra.

Exactamente lo mismo. También la tenía la biblioteca del Prado y ya ve lo que pasó.

¿Es el de las Atarazanas un episodio como esos del pasado reciente que tanto lamenta aún Sevilla como ciudad?

Eso es evidente. Nosotros llevamos trabajando en la salvaguarda de la ciudad desde los años setenta y siempre ha pasado lo mismo. La gente ya no se acuerda de que el Prado de San Sebastián se iba a destruir construyendo un gran centro comercial. Nos opusimos desde el Colegio de Arquitectos y otros foros ciudadanos. Nos llamaron de todo: reaccionarios, enemigos del progreso… Igual pasó cuando quisieron tirar el Puente de Triana y cambiarlo por uno de hormigón porque decían que sería extraordinariamente caro mantenerlo. Nos opusimos con todas nuestras fuerzas y ahí están el Prado y el Puente. Ahora se está repitiendo exactamente lo mismo.

También les están diciendo de todo.

Evidentemente, pero después de tantísimos años ya estamos acostumbrados. No nos sorprende absolutamente nada.

¿No echa de menos en estos debates la voz del Colegio de Arquitectos?

Prefiero no comentar nada sobre el Colegio de Arquitectos porque prácticamente no existe.

¿Qué hace a Sevilla tropezar constantemente en esa misma piedra?

Sevilla va un pasito p’alante y dos para atrás, permanentemente. Es así desde que la conozco.

¿Acaso Vázquez Consuegra no tiene conocimiento, como sevillano y como arquitecto de prestigio, para actuar de otro modo?

Él precisamente publicó en 1986 un libro magnífico sobre cien edificios de Sevilla que se debían rehabilitar y uno de ellos eran las Atarazanas. Vázquez Consuegra también trabajó con nosotros para evitar la destrucción del casco histórico y paralizar los derribos.

¿Qué ha podido pasarle para haber cambiado tanto?

Francamente, no lo sé. Supongo que cuando un arquitecto se encela con un proyecto es muy difícil hacerle cambiar.

¿Un arquitecto es el más indicado para restaurar un edificio? Las esculturas no suelen restaurarlas los escultores para evitar que dejen en ellas ‘su sello’.

Es el único profesional habilitado, pero debe hacerlo junto a otros, como los arqueólogos. En el caso de las Atarazanas de Sevilla no ha habido una prospección adecuada, se basa en una de Fernando Amores de hace veinte años. En Sevilla, hasta a la casa más insignificante del centro se le exige una exploración arqueológica antes de aprobar un proyecto, pero éste, misteriosamente, no la tiene.

¿Cuál puede ser la causa para tantas transgresiones de la legalidad?

No creo que haya nada feo en absoluto. Si acaso, una prisa grande ante la celebración del centenario de la primera vuelta al mundo, Magallanes vivió en las Atarazanas. Las autoridades se han dicho: esto se lo hemos regalado a La Caixa y nosotros ya no queremos saber nada. Es un problema de absoluta inhibición. A mi juicio se cometió un grandísimo error regalando ese edificio a La Caixa y de esos polvos han venido estos lodos. De la actuación completamente irresponsable de ceder un patrimonio público a una entidad privada han venido proyectos como éste.

Fuente: El Mundo

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