Biblioteca Andalusí de Tombuctú digitalizada

La biblioteca andalusí

Los primeros 23 manuscritos del Fondo Kati, la famosa Biblioteca Andalusí de Tombuctú, fueron entregados a la asociación local Savama para su digitalización, un proceso que durará unos 25 días tras lo cual viajarán a España para participar en una exposición que tendrá lugar en 2017 y que conmemora el 550 aniversario de la salida de Toledo del juez musulmán Ali ben Ziyad al-Katí llevando consigo los primeros legajos que han dado origen a esta biblioteca.

Por primera vez después de más de cinco siglos una parte de aquellos manuscritos regresará temporalmente a España para su posterior retorno a Tombuctú cuando se den las óptimas condiciones de seguridad

Ismael Diadié con parte de la colección de la Biblioteca andalusí
Ismael Diadié Haidara (Tombuctú, 1957) es un historiador, filósofo y experto en cooperación de Mali, responsable de la conservación el Fondo Kati, el legado documental de la biblioteca andalusí más importante fuera de España. Diadié, que se exilió en España tras la rebelión tuareg de 2012,1 es el último descendiente de Alí ben Ziryab al Kuti, ciudadano de Toledo expulsado de la ciudad en 1468 e instalado en Tombuctú.
Es autor de varios libros y conferenciante. Su biblioteca la integran más 3.000 manuscritos que su familia llevó consigo a Tombuctú. La mayoría, más de 2.500, son de variada temática árabe medieval. También hay 300 manuscritos de autores andaluces, 100 de renegados cristianos y 60 de comerciantes judíos.

La entrega de los 23 manuscritos, unos 150 legajos en total algunos de ellos datados a finales del siglo XV, se llevó a cabo por parte del vicepresidente de la Fundación Kati, Antonio Vila, que se trasladó hasta Bamako a tal efecto y para lo que tuvo que contar con la autorización de familiares de Ismael Diadié, presidente de la Fundación y custodio de los manuscritos. La persona encargada de recibirlos fue Abdel Kader Haïdara, presidente de la Asociación para la Protección y Puesta en Valor de los Manuscritos Antiguos y Defensa de la Cultura Islámica (Savama-DCI), que está llevando a cabo la digitalización de 377.491 documentos antiguos que fueron sacados de Tombuctú y llevados a Bamako en el año 2012 durante la ocupación de la ciudad por grupos yihadistas, entre ellos la mayor parte del Fondo Kati.

Una vez que la asociación Savama concluya el trabajo de digitalización, traducción y catalogación de estos 23 manuscritos se solicitará la aprobación del Ministerio de Cultura maliense para su traslado a España, que se llevará a cabo en avión y “de la forma más segura que se pueda imaginar”. La exposición tendrá lugar en 2017 en el Centro Cultural San Marcos de Toledo, el Claustro de Santo Domingo, en Jerez, y el Castillo de Guzmán el Bueno, en Tarifa. Durante los próximos meses está previsto que una parte de los manuscritos del Fondo Katí, integrado por 12.714 documentos, siga el mismo proceso.

La salida de esta biblioteca privada de Tombuctú en 2012 fue tan rocambolesca como lo ha sido su propia historia. Amenazados por la ocupación de la ciudad por parte de grupos yihadistas como Ansar Dine y Al Qaeda del Magreb Islámico, Ismael Diadié, descendiente de Ali ben Ziyad al-Katí, llevó a cabo la evacuación de los papeles, que se guardaban en un edificio para tal efecto.

La biblioteca andalusí, como le ocurriera otras veces en su azaroso pasado, fue dispersada. Muchos de los documentos acabaron en Bamako; de otros el propio Diadié, que decidió emigrar a España donde se encuentra en la actualidad, nunca quiso revelar su ubicación exacta por motivos de seguridad.

Según Antonio Vila, directivo de DKV Seguros y vicepresidente de la Fundación Fondo Kati, entre los 23 manuscritos de la biblioteca andalusí que se comienzan ahora a digitalizar se encuentra una copia del Tarik-El-Fettash o Crónica del Viajero escrito por Mahmud Kati, auténtica joya de la biblioteca en la que hay constantes referencias a la presencia de andalusíes en Tombuctú. El acuerdo para la digitalización y traslado temporal de una parte de este fondo a España ha sido posible gracias a numerosas entidades, Andalucía a través del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico y la Fundación Tres Culturas, el Ministerio de Cultura maliense y los ayuntamientos de las tres ciudades citadas.

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