Hallan el palacio de Al-Mutamid en Sevilla

El palacio de Al-Mutamid.

El hallazgo del palacio de Al-Mutamid del siglo XI en Isbiliya supone un descubrimiento de gran importancia para la Interpretación de los Reales Alcázares de Sevilla.

Tras un milenio oculto y prácticamente intacto entre los propios muros de las casas del Patio de Banderas. Los arqueólogos ya advirtieron en 2014 que ahí estaba el vestigio más antiguo del Alcázar de Sevilla. El carbono 14, cuyos resultados certifica que los restos hallados en la casa número 8, junto al Palacio del Yeso, son sin lugar a dudas la residencia de Al-Mutamid.

El resultado de las excavaciones ya anticipó a su comienzo que nos encontrábamos ante una residencia palatina de mayores dimensiones que lo que ocupa la vivienda actual que podrían pertenecer a la primera edificación taifa. Eso podría hacer pensar que podría ser el palacio de Al-Mutamid, el rey poeta, pero no lo asegura.

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Hasta que el trabajo de los arqueólogos desenterró la mayor parte posible y la ciencia lo ha confirmado. Los frescos rescatados, los arcos y las columnas son del siglo XI. Ahí escribió sus versos Mohammad ben Abbad – Al Mutamid, el último soberano abadí.

Un milenio oculto.

Ese palacio fue el centro de su melancolía en Agmat, donde murió

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Techo perteneciente a una de las estancias del recién descubierto palacio de Al-Mutamid.

desterrado tras ser depuesto por el emir almorávide Yusufy huir por el Guadalquivir. Todo apunta en esa dirección y en la publicación que realiza el Patronato cada año llegó a aventurar, hace casi un lustro, que en su opinión la mitad del Dar-al-Imara se mantiene intacto hasta la línea de adarve, «conformando una pieza clave en la historia de nuestra ciudad».

Las excavaciones le han dado la razón, aunque todavía hay mucho trabajo por delante para sacar a la luz todo lo previsto. Lo que está confirmado es que los vestigios son del siglo XI y que los documentos históricos sostienen que en esa época sólo se construyó en esa zona el Palacio del Gobernador, por lo que las conclusiones, a falta aún de varios estudios, son evidentes.

El palacio de Al-Mutamid y Medina Azahara.

La influencia que pudo tener Medina Azahara en la arquitectura del Patio de Banderas es lógica porque en el entorno estaba la antigua Casa de Gobierno, que simboliza el momento de la entrada en Sevilla de Abderramán III en el año 913 bajo los cánones omeyas.

la comparación es inevitable porque posteriormente, en la época de los taifas, el siglo XI, uno de sus fundamentos es la imitación, en el mejor sentido de la palabra, de las concepciones omeyas, por lo que no es extraño que hayan aparecido formas similares.Los tres tipos de arcos califales y las columnas, de Medina Azahara y el palacio de Al-Mutamid guardan un parecido asombroso.

Medina Azahara

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Comprar libro: Leyendas de Medina Azahara (Al Ándalus) Abderramán III, el poderoso califa, ordenó construir Medina Azahara sobre las laderas de Sierra Morena, en las cercanías de Córdoba. Las obras comenzaron en 936 y la corte califal se trasladó en 945. Comenzaba la leyenda de una de las ciudades más hermosas que jamás se construyeran, asombro de propios y extraños, que fue conocida en sus tiempos como «la perla de Al Ándalus». Su vida fue tan intensa como efímera, ya que sería destruida en 1013 durante la feroz guerra civil cordobesa que pondría fin al califato. Moría la ciudad, nacía el mito eterno.

Medina Azahara fue destruida en el año 1013, cuando entran los bereberes en Córdoba en el proceso de caída del Califato de Córdoba, y en el año 1070 la ciudad omeya es incorporada a los territorios del reino abadí de Sevilla y se traen algunos materiales de Medina Azahara, entre ellos, por ejemplo, el capitel de la columna noroccidental del Patio de las Muñecas del Alcázar, que procede de allí. Esto no quiere decir que las columnas descubiertas en el Patio de Banderas procedan del monumento cordobés porque para afirmar eso habría que hacer un estudio mucho más detallado y no es posible certificarlo a primera vista.

Hubo muy probablemente obras específicas de los abadíes, por lo que habría que ver cada capitel, aparte de tener todos una estética claramente omeya, que es la línea en la que están los monarcas. Lo que sí demuestra es que el rey Al-Mutamid construyó su palacio a imagen y semejanza de Medina Azahara, probablemente sobre los restos de la edificación anterior del propio Abderramán III, y que todo se ha conservado de forma extraordinaria a lo largo de casi mil años, un largo tiempo que curiosamente ha venido a coincidir en el mismo fin de semana en Córdoba y Sevilla.

Propiedad del Palacio de Al-Mutamid

En estos momentos la titularidad de la propiedad corresponde a Patrimonio del Estado, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, que no incluyó estas casas en la donación del Alcázar a Sevilla durante la II República. El inmueble estuvo años alquilado a una familia, que tenía una renta antigua. El concluir el arrendamiento, Hacienda inició el expediente de enajenación para vender el edificio y obtener importantes ingresos por él. Pero el Ayuntamiento consiguió frenar la operación tras las primeras sospechas de los arqueólogos hace ya un año y medio aproximadamente.

Si el diálogo cuaja con los propietarios, el palacio de Al-Mutamid será el punto del monumento en el que los visitantes obtendrán información sobre toda la historia del recinto y acogerá también una zona de consigna. En todo caso, será visitable porque su estado de conservación es sorprendente. Se han recuperado incluso las inscripciones de los alfices y la estructura del milenario edificio. Los arqueólogos habían hecho una infografía con la planta que, según los documentos, podría haber tenido aquel palacio. Y las excavaciones lo han confirmado. Todo el periodo islámico de Sevilla está por fin al descubierto.

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