Conclusiones sobre los cristianos en al-Andalus

Conclusiones sobre los cristianos en al-Andalus

Según Emilio Cabrera, los cristianos en al-Andalus predominaron durante más de dos siglos contribuye a explicar la “convivencia pacífica”. Ésta no sería sólo resultado del talante conciliador de los musulmanes sino, al mismo tiempo, la consecuencia de querer evitar problemas con el grupo más poderoso. Claro que este razonamiento también sirve en sentido contrario: cuando los cristianos «conviertan en un grupo residual y mal asimilado, almorávides y almohades se encargarán de hacerles la vida difícil. Esto ha sido en cierto modo lo que hemos tenido ocasión de ver aquí.

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Empieza la historia de la llegada de los musulmanes desde el principio.

Es hora de desterrar para siempre tópicos que se remontan a la época de la Ilustración. El Islam no era tolerante pues discriminaba por razones religiosas y ahí están sus leyes para probarlo. No tiene sentido afirmar (como hace Colbert y recoge Glick) que los cristianos andalusíes pudiesen obtener información veraz sobre la figura del Profeta preguntando a cualquier musulmán que pasara por la calle. Corrían el riego de contravenir una de las prohibiciones que pesaban sobre ellos, como parece que sucedió en el caso del cordobés Perfecto. Aunque no está claro cuando se restringió el toque de campanas, sabemos que Ibn Abdun reclamaría la supresión de las mismas a principios del siglo XII. En cuanto a la obligación de portar señales distintivas como el zunnar, o cinturón de cuero, parece que ya estaba en vigor en época de los Taifas.

El patronazgo del gobernante fue el medio habitual para que un cristiano tributario fuera admitido en la administración estatal, pese a las objeciones planteadas por los líderes religiosos. Pero si corrían malos tiempos para los musulmanes el gobernante en cuestión aplicaba la ley en todo su rigor. Un ejemplo significativo: nada más subir al poder Muhammad I (852) echó a los cristianos del alcázar cordobés y los declaró indignos para desempeñar oficios palaciegos. El mismo emir ordenó destruir las iglesias levantadas después de la conquista, lo cual da a entender que no se había cumplido la prohibición existente sobre el particular. Yúsuf ibn Tasufin procedería de igual modo al ordenar en 1099 la demolición de un templo cerca de Granada. En definitiva, las conclusiones sobre los cristianos en al-Andalus pueden ser más que de tolerancia habría que hablar de permisividad al permitir que se incumplieran las leyes.

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