El califato de Córdoba

El califato de Córdoba (929-1030)

El califato de Córdoba duró un siglo, desde el 929 al 1030. Durante el siglo X, el califato de al-Andalus fue un estado de gran esplendor y poder, conseguido gracias a:

  • Pacificación del territorio del interior de al-Andalus.
  • Reorganización de los ejércitos.

Inteligente política exterior con contactos políticos y comerciales con los reinos hispánicos y resto de Europa, el imperio bizantino y el califato fatimí del norte de África.

Evolución política del Califato de Córdoba

El califato de Córdoba en el año 1002
Mapa que muestra el dominio de el califato de Córdoba en el año 1002

Abd al Rahman III, el octavo de los emires independientes de Córdoba, tras recobrar el control de al-Andalus, perdido desde la segunda mitad del siglo IX por la disidencia de los Banu Qasi, Ibn Marwan y Omar ben Hafsun, decidió autoproclamarse califa en el año 929. Nadie se había atrevido a hacerlo con anterioridad. El califa había de ser único, pues era el jefe de toda la comunidad religiosa musulmana, pero Abd al Rahman se encontró con el problema del surgimiento de un nuevo califato en el norte de África que amenazaba con integrar al-Andalus. Por ello la autoproclamación de Abd al Rahman como califa hay que entenderla como el medio de conseguir un doble objetivo:

  • Mostrar su dominio sobre los territorios recuperados de al-Andalus.
  • Demostrar su capacidad de independencia frente al nuevo califa surgido en el norte de África al tiempo que se adelantaba al peligro de competencia que éste podía suponer.

Los Califas de Córdoba

Abd al Rahman III

Creador del califato de Córdoba, tras conseguir sofocar las revueltas que hacían peligrar la integridad de al-Andalus, y de tener el valor de autoproclamarse califa, hizo frente a los reinos del norte de África que estaban en un proceso de avance reconquistador.

Al Hakam II (961-976)

Hijo de Abd al Rahman III, su política se caracterizó por el amor a la paz y a la cultura. En esas premisas hay que enmarcar las buenas relaciones que mantuvo con los dirigentes de los reinos del norte de África, que visitaron o enviaron embajadores a la corte califal en varias ocasiones. Su amor por la cultura, por las artes y las letras, se reflejó en la edificación del mihrab de la mezquita de Córdoba y en la fundación de una espléndida biblioteca.

Hisam II (976-1009)

Hijo de Al-Hakam II, fue el más débil de los califas de Córdoba. Tuvo como regente a Almanzor, que se hizo cargo del poder poco después de heredar el trono Hisam, y fue el auténtico mandatario del califato de Córdoba hasta su muerte en el año 1002.

La aportación del califato de Córdoba se manifiesta en aspectos muy diversos, entre los hay que destacar tres: la organización administrativa, la riqueza económica y el esplendor cultural y artístico.

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