La nueva mezquita aljama

La nueva mezquita aljama

La mezquita aljama

Las obras de la nueva mezquita aljama comenzaron en el año 1172, en cuatro años ya estaba construido el haram (sala de oración). Las obras quedaron interrumpidas cuando el califa volvió a Marrakech y sólo seis años después (1182) se instauró este templo como mezquita aljama de Isbiliya la flamante capital de al-Andalus, el primer sermón o jutba se pronunció el viernes 30 de abril de 1182.

Axonométrica de la Giralda
Axonometría de la giralda.

En 1184 se reanudaron las obras, quedando la sala de oración integrada en una de las alcazabas del área palatina y, construyéndose el alminar (Giralda) en la confluencia de la muralla con el templo en el lado este del edificio. El califa Abu Yaqub murió ese mismo año, quedando paralizadas las obras.

Su sucesor Abu Yusuf, reemprendió la construcción de la mezquita aljama en el 1188, a partir de esta fecha se completó el alminar y el sahn (patio de abluciones), además se repararon las naves este, norte y oeste del oratorio, ordenándose también el exterior del edificio. En el año 1196, el califa Abu Yusuf mandó ensanchar el patio de abluciones, ya que para entonces parece que el oratorio se había quedado pequeño y la gente sólo podía asistir a la oración en el patio. Dos años después, las obras estaban definitivamente concluidas.

La crónica de Ibn Sahib al-Sala, además de múltiples detalles en torno a la construcción de esta mezquita aljama, nos informa también de los arquitectos que intervinieron en sus dos etapas constructivas almohades. Se trata de Ahmad b. Baso en tiempos de Abu Yaqub y de Alí Gomarí durante el reinado de Abu Yusuf. En cuanto a las evidencias de este templo excepcional, hoy en día se conserva de forma parcial el sahn patio de los Naranjos– y el alminar –Giralda-; la sala de oración subsiste debajo del templo gótico. La mezquita aljama estaba orientada de norte a sur. La qibla (muro que orienta la oración) se encontraba en el muro meridional, hallándose el mihrab(nicho) debajo de la actual capilla de Ntra. Sra. de la Antigua. Las naves estaban separadas por pilares muy potentes, de los que se conservan varios ejemplares idénticos en el patio de abluciones. El sahn conserva las galerías (riwaq) originales

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Puerta del perdón en la catedral de Sevilla

en los lados este y norte, del lado septentrional se encuentran los pilares recrecidos en restauraciones del siglo XX y, la galería oeste sobre la que se construyó en época moderna la parroquia del Sagrario. La galería oriental es doble y está formada por siete arcos gemelos de herradura túmidos apoyados sobre pilares. En restauraciones anteriores se encontraron en algunos de ellos restos de las yeserías originales que cubrían sus muros. Este flanco tiene tres puertas, dos de ellas cegadas en la actualidad. El flanco septentrional tiene una sola galería, encontrándose en el eje axial del edificio almohade,  una puerta de carácter monumental que se llama,  la puerta del Perdón de la que recientemente tras restauración se ha descubierto que era policromada y la recuperada fachada  original tras una ardua restauración, ya que se encontraba cubierta por otra, los arcos interiores conservan yeserías almohades. La puerta de madera chapada en bronce también es original de la mezquita. Bajo el patio hay un gran aljibe, que se abastecía de agua a través de un ramal procedente del acueducto de la ciudad los llamados Caños de Carmona, que a través del Alcázar llegaba hasta aquí.

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La Giralda

En cuanto al alminar, es un edificio excepcional no sólo por sus dimensiones, que en el momento de su construcción era prácticamente único, sino también por su originalidad artística que ejemplifica un cambio estético radical en este época. La base de la torre de sillares, es atribuida a Ahmad b. Baso, mientras que el resto es de ladrillo, a Ali Gomarí. El alminar estaba rematado por un yamur formado por cuatro bolas de oro.
Una vez conquistada Isbiliya por los cristianos en el año 1248, la mezquita mayor se convirtió en templo catedral, llamándose iglesia de Santa María. La conversión de mezquita a iglesia significó: – La eliminación de todos los objetos muebles propios del culto musulmán, esto es, maqsura, mimbar, coranes, etc. – El templo cambió su orientación, que originalmente era norte-sur y que cambió a este-oeste.  El edificio quedó dividido en dos partes: la mitad este convertida en capilla real y la mitad oeste en parroquia.
Otros cambios significativos fueron: la creación de capillas en las naves extremas del oratorio y del patio, la pintura de muros y pilares donde fueron representados santos, vírgenes y personajes venerados. El único elemento que no se cristianizó hasta fecha avanzada fue el alminar, la Giralda, donde la estructura permaneció igual hasta que en el año 1356 se cayeron las manzanas del remate a causa de un terremoto. Las campanas del templo cristiano habían estado en diversos puntos del oratorio, y sólo a mediados del siglo XV pasaron a la Giralda.

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Fachada de la Giralda

En cuanto al resto de las mezquitas  de Isbiliya, el número total de topónimos que conocemos después de cinco siglos y medio de historia andalusí no rebasa las veinticinco. Tampoco sabemos la localización de las mismas, salvo en el caso de las dos aljamas sucesivas (Ibn Adabbas desde el 829 al 1182 y la aljama almohade desde 1182 a 1248). La información más abundante sobre esta cuestión la encontramos en la documentación posterior a la conquista cristiana, ya que las mezquitas fueron donadas en bloque – salvo tres- a la recién constituida Iglesia de Sevilla. Los mejores templos fueron dedicados a iglesias parroquiales, produciéndose cambios similares a los antes descritos: eliminación de objetos muebles del culto musulmán, cambio de orientación, erección de altar en el este, pinturas, capillas, etc. No obstante, de aquellas mezquitas apenas quedan evidencias en la actualidad y es que a partir de mediados del siglo XIV se produjo una renovación sistemática de estos edificios. Por tanto, el único medio de descubrir este precedente constructivo es a través del estudio arqueológico tanto del subsuelo como de los vestigios emergentes.

(Magdalena Valor Piechotta). Edades de Sevilla.

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Historia de Sevilla y al-Andalus

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