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Hallada la yesería del Palacio de Don Fadrique

Durante el transcurso de las obras de rehabilitación y restauración de la iglesia y dependencias anexas del convento de Santa Clara de Sevilla, que está llevando a cabo la Archidiócesis, han sido localizados unos restos de gran importancia ocultos en la zona del coro alto que vienen a seguir aportando datos sobre el conocimiento de este edificio tan singular.

En la actualidad, las obras de restauración de bienes muebles se centran en la finalización del artesonado. Así como las que se acometen en el inmueble, están centradas principalmente en trabajos de acabado en cubierta y paramentos verticales en el interior. En el transcurso de dichos trabajos se han llevado a cabo las prospecciones arqueológicas propias de los estudios paramentales, y el resultado ha sido muy gratificante por la localización de este nuevo hallazgo.

Se ha recuperado un fragmento del friso ornamental de yesería del antiguo palacio de Don Fadrique en el coro de la iglesia del Monasterio de Santa Clara. Decoraba originalmente la nave norte de dicho edificio, fechado en torno a 1252, junto a la famosa torre y otras dependencias del conjunto palatino que poco después fueron reconvertidas como convento.

Detalle del friso

En buen estado de conservación

El resto localizado tiene tres metros de longitud y su estado de conservación es bueno gracias a su ocultamiento mediante un tabique durante las obras del coro de la iglesia a inicios del siglo XVII.

Está compuesto por bandas epigráficas que flanquean una cenefa central de lacería compleja. Estudios realizados en las yeserías localizadas años atrás por Julio Navarro (Escuela de Estudios árabes del CSIC) y Miguel Ángel Tabales (Universidad de Sevilla) publicados en 2014, ponen en evidencia el valor histórico de este elemento pues es el primer programa ornamental dentro del primer edificio señalado de la ciudad de Sevilla tras la conquista castellana.

Los motivos decorativos tienen elementos que lo conectan con la tradición mudéjar toledana. El mismo palacio, así como su torre, se caracteriza por combinar técnicas constructivas foráneas, fundamentalmente castellanas con detalles arquitectónicos andalusíes y góticos, cuyo resultado es un complejo palatino realmente original con paralelos, siempre parciales en edificaciones italianas, francesas y alemanas.

En el transcurso de las obras se han documentado igualmente otros restos del palacio bajo el pavimento de la iglesia, esta vez destruidos a nivel de cimientos, entre los que cabe destacar la nave norte del palacio, así como los restos de una estructura que podría haber formado parte de una capilla adosada.

Fuente: Diario de Sevilla

El Palacio de los marqueses de La Algaba

Pórtico del Palacio de los marquese de La Algaba

El palacio de los marqueses de la Algaba tiene su origen en una vivienda medieval que debió ser construida o reformada por el señor don Juan de Guzmán, al poco tiempo de construir la torre defensiva de la Algaba en 1446, y que luego fue ampliado y remodelado casi totalmente en los inicios del Renacimiento. Es un ejemplo de la aceptación del tipo de palacio islámico todavía a finales del siglo XV y durante el siglo XVI y de la convivencia de las formas mudéjares con las novedades del Renacimiento italiano.

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Un bar que esconde un monumento, el primer hamán.


El descubrimiento del primer ‘hamán’ completamente cubierto de pinturas en la península en la calle Mateos Gago hace pensar a los arqueólogos que no se trate de un caso aislado

La remodelación que hizo el arquitecto regionalista Vicente Traver a principios del siglo XX para convertir el edificio en un hotel ocultó preservó un hamán almohade del siglo XII que ha aflorado con la reforma iniciada el pasado verano.

“Lo más importante es que hemos constatado que el baño estaba pintado por completo, de arriba abajo, y con una decoración geométrica de gran calidad. Los dibujos son en almagra [pigmento rojizo] sobre blanco y se han conservado grandes fragmentos en bóvedas y paredes. Este es el único baño islámico que nos ha llegado con una decoración integral, hasta ahora solo se conocían ejemplos con pinturas en los zócalos”.

Cuenta el arqueólogo Álvaro Jiménez.
Paño decorativo en el dinte.

Las obras de rehabilitación han dejado a la vista pinturas murales de gran calidad.

“Ha sido una sorpresa absoluta. Este importante descubrimiento nos da una idea de cómo podrían haber sido otros baños durante la época almohade, sobre todo en Sevilla, que era una de las dos capitales del imperio, junto a Marrakech. El hamán está muy cerca de la mezquita mayor, que se construye también en el siglo XII, lo que justifica su desarrollo decorativo mucho más rico”

Apunta el arqueólogo Fernando Amores:

Con las primeras catas en los techos falsos del bar Giralda, uno de los más concurridos del centro histórico, comenzaron a descubrirse luceras de distintas tipologías que cambiaron por completo el rumbo de la reforma e hicieron que los promotores de la obra decidieran apostar por la recuperación total del baño islámico.


Durante las obras se han rescatado 88 luceras de cinco formas distintas (estrellas, figuras polilobuladas, octágonos…) y también de varios tamaños que forman una especie de constelación mucho más elaborada que la de otros baños de la misma época.

“Las luceras se integran en la red decorativa del espacio y están rodeadas por pinturas de lacería geométrica roja que siguen un patrón regular, una estrella de ocho puntas y un diseño tetralobulado. Son muy destacables también las pinturas del interior del arco de la sala templada, un zigzag que representa el agua. Casi todas las representaciones del mundo islámico hacen referencia al paraíso”

Hay evidencia documental, en textos cristianos de 1281, de los llamados baños de García Jofre, que aparecen citados como linde de una propiedad concedida por Alfonso X a la Iglesia de Sevilla. Después, el siguiente testimonio conocido es del historiador Rodrigo Caro en el XVII, quien dice que la bóveda que se ve al entrar por la Borceguinería (como se llamó la calle Mateos Gago hasta finales del XIX) no son unos baños y escribió:

‘Antes me parecen reliquias de algún circo o anfiteatro’.

Incluso el historiador del Arte José Gestoso afirma que la bóveda es de tradición mauritana, construcciones que son frecuentes en los monumentos sevillanos de los siglos XV y XVI, apunta Jiménez para ilustrar la creencia colectiva de que el tiempo se había tragado los baños de García Jofre.

Sin embargo, ahí han estado siempre. Sabemos que en el siglo XVII hubo una reforma importante, cuando se derribó la cúpula de la sala templada y se construyó otra mucho más baja para levantar una planta. “El edificio sufrió una italianización que incluyó la sustitución de las columnas originales, probablemente fustes romanos reutilizados, por otras de mármol genovés, y se cegaron todas las luceras. La hipótesis es que sería el negocio de un comerciante que construyó una planta alta para su vivienda.

Vicente Traver podría haber optado por derribar los restos de los baños, sin embargo, los protege y los preserva, de forma que los miles de clientes del Giralda llevan un siglo tomando cervezas en un hamán almohade.

El arco de la Macarena recupera su explendor

La restauración de este símbolo de la ciudad, que forma parte de la segunda fase de la rehabilitación de la muralla, tras la culminación de la cara interna de las defensas hace dos meses.

Se han recuperado partes que se desconocían, como la cámara del guardián, y se han reparado todas las patologías además de la recuperación de buena parte de la policromía que estaba escondida. Dejarán de pasar vehículos bajo el arco y éste quedará integrado con la plaza existente frente a la basílica de la Macarena.

Otra novedad es la licitación del contrato para la intervención de la cara exterior de la muralla, que comenzará en verano y durará alrededor de año y medio. Esta obra cuenta con un presupuesto de 1,7 millones y está cofinanciada al 45% por el programa 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento. La restauración abarca, además del propio lienzo, la barbacana y la Torre Blanca. En cuanto a la Puerta de Córdoba, una obra que subvencionará el Consistorio, está a punto y sólo falta el informe favorable de la Comisión Provincial de Patrimonio.

Detalles descubiertos

El arqueólogo Óscar Ramírez ha explicado los detalles de la restauración. En primer lugar, ha destacado el «gran esfuerzo» que se ha hecho por que el arco presente los materiales que sean compatibles y adecuados, ya que los que tenía hasta ahora no lo eran. «Todo lo que se ha empleado está en base a la cal, un aspecto conforme a los siglos anteriores», ha señalado.

En el transcurso de las obras han encontrado algunos detalles uno de ellos es la cámara del guardia, que servía para cobrar el impuesto de los productos como el pan o el vino de consumo y que se cegó en el siglo XIX. El arqueólogo ha señalado que no sólo había una cámara, había dos, ya que justo enfrente se encontraba otra que actualmente está cegada. La que ha quedado al descubierto tenía «unos fielatos como los que tenía la Puerta de Carmona».

Esta cámara quedará al descubierto, será perfectamente visible a través de un vidrio de alta seguridad . Se trata de un espacio digno para que, por ejemplo, la hermandad de la Macarena pueda instalar un portal de belén cuando llegue la Navidad.

Otro de los detalles que han quedado a la vista tras la restauración es el esgrafiado del antiguo retablo que hubo en el interior, que los cronistas apuntan que sería el de una Piedad o el de una dolorosa. También, por los paramentos hallados se ha recuperado la altura que tenía la puerta medieval islámica, que está emparedada dentro de este nuevo acceso creado en el XVIII. Los técnicos han dejado a la vista huellas de todas las etapas históricas del monumento, como el esgrafiado que señala la altura que tuvo el almenado y la puerta, y que se puede observar con unas líneas en el costero izquierdo del arco, el que da a la basílica.

Otro elemento curioso que ha destapado la restauración es el resto de la fábrica que se ha dejado a la vista entrando a la derecha en el arco. Se trata de una ranura, que también se aprecia en el otro extremo, que servía para colocar tablones y rellenarlos de arena contra las inundaciones. Óscar Ramírez ha explicado que esto era muy típico de las puertas de la Sevilla para proteger el casco urbano de las crecidas del río. También es algo habitual es «grafiti» que se ha encontrado, que representa un orbe con la cruz, un detalle característico que algunos sevillanos utilizaban a modo de superstición en las puertas, postigos e iglesias de la ciudad.

«Tenemos muchísima información que queremos publicar porque hemos encontrado más de lo que esperábamos»,

ha indicado Óscar Ramírez. Sobre todo, lo más visible es la policromía aparecida en las molduras, que son ahora ocre, almagra y negro. Y el propio color albero del arco, «que es el que pedía el edificio», que ha ganado no sólo en color sino también en historia y en compatibilidad de materiales. Todos estos elementos quedarán explicados mediante unos paneles divulgativos.

La Macarena

Precisamente el color será un asunto a debatir en el futuro ya que la basílica de la Macarena y los edificios anexos aparecen pintados del color que hasta ahora tenía el arco, ese amarillo intenso. El hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, no confirmó si se acabará igualando con la nueva imagen del arco, aunque sí es intención de la corporación poderlo hacer en un futuro, ya que sería muy costoso.

«Queremos dar las gracias, no podemos olvidar, alcalde y todos los técnicos que han trabajado, lo que habéis hecho por la plaza de la Esperanza Macarena, por el monumento a Joselito y luego esto, el arco, que nos parece una joya. Sólo falta que pase por aquí la Virgen para que florezca. Seguiremos pidiéndoos cosas», ha comentado Cabrero.


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La influencia de varias culturas a lo largo de su historia hacen que este barrio destaque por su ambiente cosmopolita y con carácter.

Muy cerca de aquí también encontrarás la Basílica de la Macarena, templo que acoge una de las imágenes religiosas más veneradas de la ciudad y que como su barrio también se llama Macarena.

No te pierdas algunos sus templos de estilo barroco o gótico-mudéjar que no te dejarán indiferente.

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NAVIDAD ENTRE LOS CRISTIANOS DE AL-ANDALUS

Navidad entre los cristianos de al-Andalus

Uno de los mejores testimonios para conocer en que consistía la celebración de la Navidad entre los cristianos de al-Andalus es el tratado de Abu-l-Qasim al-Azafi, soberano de Ceuta entre 1249-1278, escrito para condenar la participación de los musulmanes en las fiestas cristianas y proponer, en cambio, la conveniencia de instaurar la fiesta del nacimiento de Mahoma como alternativa islámica a la Natividad de Jesucristo. Este tratado fue editado y traducido por F. de la Granja.

Pasaje del tratado de al-Azafi:

«En estas fiestas se hacen unos a otros preciosos regalos que han elegido de antemano y «ciudades» en las que forman e inventan diversas figuras. Los ricos montan en sus casas puestos como los de los tenderos y los arreglan esmeradamente. Hay que gente que permite a sus familiares comer de ellos, y otros se lo prohíben. Los adornan como si se tratase de una desposada subida en su estrado, tras la de la cual no se cerraran las puertas. Los hay que venden una parte de aquello y venden el resto.

Nos ha contado más de un viajero que en algunas ciudades de al-Andalus estos puestos llegan a valer setenta dinares o más, por los quintales de azúcar que contienen, las arrobas de alfeñiques, la variedad de frutas frescas, bolsas de dátiles, sacos de pasas e higos, de diferentes clases, especies y variedades, y toda suerte de cascajo: nueces, almendras, avellanas, castañas, bellotas y piñones; amen de caña de azúcar, y toronjas, naranjas y limas de la mejor calidad. En algunas ciudades hacen cazuela de pescado en salazón, en lo que gastan hasta treinta dirhemes, y otras comidas por el estilo (…)

Sueltan a los niños de las escuelas, y con ello les llenan el corazón de amor por esas innovaciones que ya han echado raíces».

También encontramos deferencias a otras ciudades de al-Andalus en otro texto, transmitido por el cronista magrebí del siglo XVII al-Maqqari y que fue traducido por el arabista decimonónico F. J. Simonet en su célebre Historia de los mozárabes. El texto señala que, en cierta ocasión, el poeta y literato Abu Imran Mud al-Tavani, es decir, el trianero, fallecido en el año 1241-1242, entró en casa de cierto personaje importante. Era entonces la fiesta de Año Nuevo o nayruz, nombre que Simonet transcribió erróneamente por Nairm (?), manifestando el poeta su sorpresa y admiración ante la costumbre de elaborar, en tal fecha, ciudades hechas de masa con bellas figuras, lo que le inspiró unos versos. A continuación reproduzco la traducción del texto según la versión del citado arabista sobre las costumbres de al-Andalus (Simonet, 1983, N, 820; al-Maqqari, 1988, N, 63):

«Y dijo Abu Amran Musa el Triani con motivo de haber entrado un día de Nairm (sic, por nayruz) en casa de uno de los magnates, los cuales tenían por costumbre el hacer en tal día ciudades de pasta con preciosas figuras; y como mirando a la ciudad le hubiese agradado, le dijo el dueño de la casa: «Descríbela y tómala», y él dijo:

Una ciudad amurallada: asómbranse de ella los mágicos.
No la construyeron sino las manos de una virgen casta.
Parece una esposa que sale a vistas hecha de pan de flor y dulces. Y no tiene más llaves que los diez dedos».

Alajúr y alfajor

 Alajúr y alfajor

El maestro de la novela picaresca del Siglo de Oro español, Mateo Alemán (1547-1615), en su obra cumbre ‘Guzmán de Alfarache’, en el libro III, capítulo II, hace mención al alfajor cuando el pícaro Guzmán, en Roma, cuenta:

“Lo que más llegaba eran pedazos de pan. Este lo vendía y sacaba de el muy buen dinero. Comprábame parte dello personas pobres que no mendigaban; pero tenía la bola en el emboque. Vendíalo también a trabajadores y hombres que criaban cebones y gallinas. Mas quien mejor lo pagaba eran los turroneros, para el alajúr o alfajor, que llaman en Castilla”.

Pero antes, y sabiendo que el pan forma parte de la fórmula para hacer los alfajores, que mejor que recurrir a un anónimo del 1786 para saber su fórmula que el Dr. Thebussem y que con el título de  Recetario práctico de guisados y dulces: Medina Sidonia  decía que los alfajores se elaboraban así:

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Previsiones sobre las Reales Atarazanas de Sevilla

Aberración en las Atarazanas de Sevilla

La junta de andalucía da un paso atrás es la aprobación del proyecto para las Reales Atarazanas de Sevilla.

No sabemos con qué intenciones ni bajo qué parámetros reales, lo cierto es que hasta la fecha ningún «ilustre» arquitecto ha sabido estar a la altura de lo que este complejo milenario merece.

Diseño propuesto por Vázquez Consuegra como reforma para las Reales Atarazanas de Sevilla.

Hasta hoy, tras varios proyectos aberrantes, y con grandes financiadores detrás prometiendo fines sociales y la desidia de las administraciones, sigue persistiendo un robusto monumento de Isbiliya enterrado hasta la mitad durante siglos que el tiempo ha insistido en que perdure a pesar de nuestra dejadez.

Tras un gran gasto promenten centros sociales y culturales, pero no hablan nada de ingresos, autofinanciación o beneficios para los sevillanos.

Las Atarazanas de Sevilla se encuentran hace años envueltas en el tipo de burocracia que puede hacer más daño que bien, a una zona de enorme relevancia histórica, monumental y turística para Sevilla.

La consejería andaluza

Sin embargo, Patricia Del Pozo, cambió opinión el día 1 de octubre y con su posición de poder se hizo garante de manera contundente de la restauración de las Atarazanas de Sevilla, antiguo astillero de Isbiliya.

La consejera entregó el proyecto completo a Adepa, y mantendrá la tramitación para llevar a cabo la rehabilitación y puesta en uso de las Reales Atarazanas de Sevilla.

«Un bien de interés cultural de crucial importancia para la historia de Sevilla».

  • Imagen del interior de las atrazanas de sevilla. Tomadas de forma perpendicular a los pasillos principales.

Desde dicha fecha se comienza a cojugar frases de librillo tales como:

  • Un firme compromiso de su departamento
  • Diálogo con todos los actores implicados
  • Armar un mejor proyecto
  • hay que estar ahí al margen de cualquier color político
  • … a pesar de esta pandemia… (esta tenía que estar)
  • Altura de miras
  • Remamos en la misma dirección y a todos nos mueve un único fin

Aparentemente frases bien intencionadas que al estar cargadas de elocuencia y ser tan familiares parecen que funcionan políticamente. Al menos no se pillan los dedos ocurra lo que ocurra. Compromiso cero con las Reales atarazanas de Sevilla«.

El compromiso con las Atarazanas de Sevilla

Se afirmó que tanto Fundación la Caixa, Fundación Cajasol y la asociación de defensa del patrimonio histórico de Sevilla (Adepa) están comprometidos y al tanto de cada cosa que ocurre.

En 2019, un acuerdo entre la Junta y la Fundación la Caixa establecía: Que la Caixa incrementaba su aportación a 10,8 millones de euros y la Junta de Andalucía se comprometía a financiar el resto .

Un proyecto polémico

Tras la luz verde a la excavación de las naves 6 y 7 se ha tenido que reformar el diseño original para cumplir los acuerdos a los que llegó la Junta de Andalucía con Adepa.

Al no estar en el proyecto inicial, estas actuaciones conllevan un aumento del presupuesto que deberá aporta La junta de andalucía. Según la consejería el dinero necesario ya se habría conseguido.

Las Reales atarazanas de Sevilla es el primer astillero de la ciudad y lugar donde se fabricaron los primeros barcos que navegaron el Guadalquivir desde el siglo XIII.

La Caixa mantuvo su empeño por «el nuevo proyecto», un centro dedicado a la primera vuelta al mundo, que partió desde Sevilla hace 500 años,

La intención de la Junta de Andalucía es iniciar la licitación de la obra respetando todos los acuerdos arquitectónicos alcanzados y entregar a Adepa la reforma detallada del diseño de Vázquez Consuegra, con quien los conservacionistas habían sido muy críticos en su primera propuesta.

El arrabal mudéjar de Benialofar

El hallazgo arqueológico en este solar de La Florida. El descubrimiento de la vía Heraclea, por donde entró Julio César a Sevilla. Este hallazgo se suma al de un potente complejo portuario a quinientos metros de la desembocadura del antiguo arroyo Tagarete.

Se trata de un solar de 4.300 metros cuadrados y excavado hasta los seis metros de profundidad donde se encuentran tanto restos de la Híspalis romana como de la Isbiliya islámica. Un auténtico reto para los arqueólogos.

Vista aérea del solar de La Florida dónde se encontraba Benialofar.
Vista aérea del solar de La Florida

El arrabal mudéjar de Benialofar.

Un arrabal del que se conocía su existencia documental pero no física y que se asentaba sobre la vaguada natural del arroyo Tagarete.

Durante la edad media conocemos al menos tres arrabales existentes en los extramuros de Sevilla. La Macarena, Triana al otro lado del río Gualdaquivir y un tercero recientemente hallado en La Florida, Benialofar,

Benialofar era ya conocido por diversos documentos dónde se conoce fue completamente arrasado durante la reconquista. Allí se han hallado trazados urbanos mudéjares, medievales, almohades y pre-almohades.

En 2009, apareció en La Florida el arrabal mudéjar de Benialofar, un barrio del siglo XIV pero de origen islámico del siglo XII que tenía la misma configuración que el barrio de Santa Cruz, con callejuelas y adarves.

Se confirmaba, de esta forma, que ya desde la época almohade Isbiliya se había ensanchado más allá de las murallas. Benialofar aprovechaba las edificaciones de entre las puertas de Carmona y de la Carne.

Tenía una entidad urbana excepcional siendo una zona extramuros. Y, sobre el término, aunque todo apunta a que realmente se trataba de Benialofar, es posible que no fuera así ya que, aunque existió, se trata de una entidad periurbana de la que no se tiene constancia ni en fuentes musulmanas ni en las cristianas.

El primer puerto de Sevilla

También decir que bajo el arrabal de Benialofar, en La Florida existe un segundo momento histórico perteneciente a la fase romana de la Híspalis republicana y augustiana.

«Lo que hemos documentado es una serie de infraestructuras relacionadas con la actividad portuaria, como almacenes, áreas de control administrativo, un santuario y espacio de acopio de materias primas a cielo abierto».

Félix Machuca, arqueólogo.

Ya se sabía que el primer puerto que tuvo Sevilla en la época romana se encontraba en la desembocadura del Tagarete, en las proximidades del Alcázar, y que se extendió hasta el actual Parlamento de Andalucía.

«Ese cordón, que está mejor perfilado en la orilla de poniente ahora, hemos podido caracterizarlo hasta la puerta de Carmona, que es por donde entra la vía Augusta en Hispalis»

Miguel Ángel de Dios, arqueólogo.

Ahora se ha descubierto que en la zona de La Florida, allende las murallas, había vida comercial y marinera. Aquel complejo portuario formaba parte de un anillo  que iba por el levante a la altura de La Florida y por el cauce del Guadalquivir hasta el lugar donde hoy se encuentra el Parlamento.

Los nombres de Sevilla

Los muchos nombres de Sevilla.


Lugar bello, fértil y a orillas del Guadalquivir que fue llamado de numerosas formas.

La vieja ciudad de Sevilla, con milenios de Historia en sus calles tiene en su nombre un misterio, una forma de llamarla que podría darnos las claves del pasado y origen glorioso.

Saber de dónde surge el nombre no es sencillo aunque se cree que pudiera partir del terreno en el que se encontraban aquellos primeros asentamientos que darían origen a una gran urbe. Así tendríamos que viajar a su pasado legendario cuando en lo que hoy son sus calles y avenidas encontraríamos lo que era parte del Lago Ligustinos y que no era más que un terreno difícil, muy pantanoso, que enlazaba, directamente con el Guadalquivir, el río que daba la vida.

De Hispalis a Isbiliya Empieza la historia de la llegada de los musulmanes desde el principio.

Ese lugar, bello, fértil, con mucha vegetación, fue el elegido por aquellos primeros pobladores para fijar sus primitivas casas, a su orilla, en un lecho complicado en el que cualquier edificación, por simple que fuera, ponía a prueba el ingenio de la persona. Por tanto se construía como hoy se haría en lugares con el terreno en similares condiciones –en Vietnam, Tailandia, Malasia…- y que no sería más que clavando una serie de palos –o juncos muy fuertes- sobre el terreno formando el sustento donde se asentaría un suelo, una cuadrícula empalizada sobre la que el suelo se agarraría y sobre el cual se comenzaría a fijar las paredes de cañas y el techo.

Sería uno de nuestros santos, San Isidoro, el que daría las primeras pistas del nombre de la ciudad indicando que el mismo vendría del primer asentamiento construido en la ciudad. De esta forma Híspalis –la primitiva denominación- tendría su cuna en ello. Siglos más tarde sería el erudito Blanco Freijerio el que indicaría como durante las obras de construcción del cine Imperial se descubrió en el subsuelo muchos junco y palos apilados tal y como describían en la construcción de este tipo de chozas a orillas de aquella zona pantanosa y difícil.

Pero no es la única opción que encontramos al respecto pues también hay una corriente popular que piensa que el origen se encontraría en aquella expresión que es: «Sevilla la llana» y que «Pal» sería, precisamente, «llano» en fenicio. Todo esto vendría a decirnos que este asentamiento sería «ciudad llana», así hay otros casos como el de Palamós o Palafrugell en Cataluña (España).

Contra la corriente de opinión que piensa de esta forma tenemos los que se alinean con el pasado glorioso de Sevilla encarnado en los antiguos tartesios y que indican que, según las traducciones, «Spal», significaría «tierra baja» por estar a nivel del mar y junto al río. Así también pensaba el erudito Benito Arias Montano.

Con la llegada del Imperio Romano encontramos que Híspalis fue latinizado, no obstante Julio César quiso llamarla JULIA ROMULA HISPALIS.

Durante el periodo árabe la llamarían Isbilia o Ixbilia y de ahí Sevilla, aunque también fue llamada Servalabari o Hims, muy desconocido este último y que se daría cuando entre 742-743 llegan a Al-Andalus la tercera de emigrantes musulmanes. Los que venían de Siria se quedaron en la zona de Isbiliya y Labla (Niebla) y decidieron llamarla como la ciudad siria pero resultando Hims Al-Andalus.

Sería Romualdo de Gelo en su particular «Historia de Sevilla» le que dice: «La primera referencia escrita que tenemos del nombre de Sevilla la hace Julio César en su Bellus civile (La Guerra civil) y la cita Hispalis. Es posible que la cita más antigua sea en realidad la de Estrabón, pues seguramente la tomó de sus fuentes griegas habituales para la Turdetania, como Artemidoro o Asklepíades. En textos griegos de Ptolomeo y Dión Casio figura ISPALIS, mientras en otros de los latinos Cayo Plinio Segundo, Pomponio Mela y Silio Itálico, se cita HISPAL.

Que el nombre signifique ciudad construida sobre «estos palos» his palis es una aportación de san Isidoro en sus Etimologías (XV,1,71): Hispalis autem a situ cognominata est, eo quod in solo palustri suffixis in profundo palis locata sit, ne lubrico atque instabili fundamento cederet.  Y no hay que desecharlo, como expresa A.M.Canto, primero porque era hombre culto y «leído»; segundo, porque era sevillano; y tercero, porque en realidad se ha comprobado arqueológicamente, como la posición de la ciudad además sugiere, que realmente tenía zonas palafíticas. Yo siempre he preferido la explicación por «palus, -udis»: «laguna, terreno pantanoso», que es donde se ubicaba Hispalis. Y en realidad se ubica, como demuestra el Guadalquivir cada vez que le da la gana. Por muchas «cortas» que hagan «el agua busca su camino»… Y, después de todo, «palus, -i» y «palus, -udis» tienen una raíz común».

En la época visigoda, a través del vestigio de las monedas del reinado de Leovigildo, (568-586) el nombre es conocido como SPALIS, que se mantiene en el periodo del rey Recaredo, (586-601), y que es acuñado como ISPALI.

Sea como fuere hoy es Sevilla, la otrora «perla del Guadalquivir» o, como muchos prefieren llamarla: la hermana de Roma, la otra ciudad eterna.

Fuente: ABC de Sevilla